sábado, septiembre 30, 2017

El 30 de septiembre del año ...

***   ... 1973 el diestro Gregorio Sánchez se despidió del toreo en la plaza de toros de Las Ventas. Al hacer el último paseíllo de su vida torera como matador de toros, la plaza a rebosar, estalló en una clamorosa ovación que obligó al santolallero a desmonterarse en pleno desfile. Esto fue lo más agradable que ocurrió a lo largo de la fría y ventosa tarde.

El crítico don Vicente Zabala escribía en ABC: "Es incomprensible que un torero, cuya constante ha sido el pundonor, la honestidad y a última hora el buen oficio, se echara en brazos de la desmoralización, olvidando sus primordiales virtudes. Un matador de toros de su talla, que se conserva espléndido de facultades, debería haber previsto de antemano, con mentalidad de buen estratega de la tauromaquia, las muy posibles dificultades que le iban a presentar los toros colmenareños de la histórica vacada de Aleas. Gregorio nunca fue un torero de los que esperan su toro. Le sobran horas de vuelo y profesionalidad para suplir con detalles de colocación, torería y maestría lidiadora los inconvenientes que le opusieron sus enemigos.Nadie podía exigirle en tarde de embestidas cortas y molestas pases naturales largos y templados. No los hubo. No podía haberlos. Pero sí debió imponer  su prestancia de lidiador, de hombre decidido en tarde de tan grande responsabilidad. (...) La despedida de Gregorio, que tomó caracteres de acontecimiento, se rompió frente a la bien presentada, floja y deslucida corrida de Aleas, por una incomprensible flaqueza de ánimo de un hombre que, pese a todo, no estaba ni mucho menos acabado. (...) La caridad se ha hecho para los pobrecitos. Y Gregorio, pese su tarde triste del domingo, ha pasado a la historia como un torero grande."



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