domingo, agosto 06, 2017

El 6 de agosto del año ...

***   ... 1933 en la plaza de toros de Tetuán de las Victorias hubo de suspenderse la novillada por estar cogidos los tres espadas. Hizo su presentación en esa plaza el ganadero don Luis Fonseca quien envió unas reses con presencia y casta, vivos de genio y a los que era imprescindible dominar y vencer con aplomo y dominio. Como ninguno de los tres toreros anunciados estaban a la altura de lo que pedían las reses, resultó que al terminar la lidia del tercer novillo sólo quedaba en el ruedo Luis Calderón de la Barca.


Abrió plaza un colorao con bravura al que Antonio Arráiz (Niño del Hospicio) no logró dominarle en la faena de muleta, fue prendido al colocar una estocada atravesada que le valió una oreja al caer el novillo sin puntilla. Resultó con una contusión con fuerte hematoma en la región torácica derecha, parte lateral, de pronóstico reservado. No pudo continuar la lidia.

Raimundo Serrano manejó el capote con soltura y temple, con la muleta estuvo muy valiente y torero y daba la impresión de dominar al astado. En uno de los forzados de pecho, soberbios algunos, se pinchó con el estoque en la pierna izquierda, continuó en el ruedo hasta acabar con el animal de un gran pinchazo y una estocada contraria. Llevaba una herida incisa en la cara interna del tercio inferior de la pierna izquierda que seccionó las fibras del gemelo interno, de pronóstico grave.


Luis Calderón de la Barca ejecutó variadas faenas en los tres novillos que despachó, fueron aplaudidas aunque luego con la espada no estuviese certero a la hora de herir. Al recibir al sexto en los terrenos del 1 fue prendido y derribado, quedando tendido sobre la arena. Llevado a la enfermería el presidente suspendió la corrida y el toro fue retirado.
Fue atendido por los doctores Ramírez y Fernández Almiñaque quienes le apreciaron una herida en la cara interna, tercio superior, del muslo izquierdo, con trayectoria ascendente que llegaba hasta la intersección de los músculos de la cara anterior, y otra trayectoria, en dirección posterointerior, que rompía los abductores y, desintertándolos, llegaba a la cara posterior, rozando el fémur, de pronóstico grave. Una vez atendido en la enfermería fue trasladado al hospital de Beneficencia.

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