viernes, agosto 11, 2017

El 11 de agosto del año ...

***   ... 1918 primera vez que se concedía un rabo en la madrileña plaza de la carretera de Aragón, tal honor correspondió a José Roger Serrano (Valencia). Fue en el cuarto de la tarde, "Vallehermoso", pabloromero, castaño, albardao y grande. Se lidiaron cinco novillos de Pablo Romero, bravos, nobles con poder, y uno de Cobaleda, el cartel estaba compuesto por el citado Roger, Manuel Soler (Vaquerito) y Eugenio  Ventoldrá.

Abrió plaza el de Cobaleda al que se le hizo una lidia vulgar, salió suelto de los caballos y cabeceó en banderillas. Valencia lo trasteó algo movido y sin estrecharse, acabó con el animal de una estocada atravesada y delantera y una corta tendida.
Con tres verónicas de rodillas recibió al cuarto, ya de pié toreó espléndidamente de frente por detrás. Inició la faena con unos pases por alto rematados con un molinete que fueron ovacionados. Se estrechó aún más en los siguientes muletazos y se pasó varias veces el engaño por la espalda. Entró a matar en corto y por derecho cobrando una soberbia estocada de la que rodó el astado sin puntilla. Al novillo le premiaron con la vuelta al ruedo y José Roger paseó en triunfo por el anillo el rabo de su antagonista, fue sacado de la plaza en hombros.

Durante la lidia del segundo toro se lanzó al ruedo el maletilla Emilio González que con su chaquetilla dio cuatro verónicas muy buenas, con mando, con temple. Perdió el engaño al dar el quinto lance y el bravo animal le volteó con gran aparato, fue llevado a la enfermería en medio de una enorme ovación. Según el parte facultativo suscrito por el doctor J. de la Villa sufría numerosas contusiones y una herida de tres centímetros en el muslo derecho.
Las estupendas verónicas fueron el pasaporte para que lo incluyeran en la novillada nocturna que se celebró el siguiente 5 de septiembre. El novillo de García de la Lama que le correspondió torear fue terciado, bravísimo, poderoso y noble. Por exceso de castigo llegó quedado a la muleta. El otrora espontáneo no se animó ni intentó siquiera cubrir las apariencias. Veroniqueó mal, quitó peor y con la franela demostró tener un miedo insalvable. Adujo tener una lesión en la mano y entró en la enfermería para curarse, el bravísimo novillo fue devuelto a los corrales. Hizo válido eso de no es oro todo lo que reluce.

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