lunes, mayo 08, 2017

El 8 de mayo del año ...

***   ... 1921 el diestro Matías Lara Merino (Larita) era un apacible malagueño de muy baja estatura y dotado de carnes que provisto de una envidiable jovialidad y sobrada valentía no daba importancia al hecho de poner su barriga en los pitones de los toros. Y, lógicamente, en lugar de emocionar, hacía reír.

En la fecha a la que hacemos referencia se celebró en Madrid la octava corrida de abono con seis toros de Palha en la que tomaron parte, además del citado, los diestros Pedro Carranza (Algabeño II) y Domingo González Mateo (Dominguín).

Matías Lara, a quien por sus genialidades el público no apreció nunca como un buen torero y de un valor extraordinario, tuvo una tarde triunfal. En el que abrió plaza salió trompicado en un lance de capa y los espectadores que echaban a broma sus derroches de valor, sonrieron. Pronto se pusieron serios cuando le vieron clavar un par doble de banderillas y apoyarse en los palos para poder salir con bien del trance, el público puesto en pié le aplaudió con fuerza. Luego siguió toreando de muleta en los medios, muy cerca, para entrar a matar y hacer rodar al toro sin puntilla, le concedieron un oreja. El cuarto que so lo brindó a la Empresa llegó muy tardo a la muleta a pesar de castigarle con las de fuego. Faena breve que finalizó con dos medias, la segunda algo tendida porque el toro derrotaba en exceso. Plegó la muleta en los medios y con una banderilla sacó el estoque y descabelló, esta vez le concedieron  el rabo.
Tarde triunfal para el malagueño que toreando unas veces en serio y otras en broma, en una corrida grande y con mucho poder, hizo un verdadero derroche de valor.

Algabeño II vio pasar la tarde sin el menor lucimiento. Dominguín estuvo muy valiente y mató muy bien al toro que cerró plaza, fue el único que demostró bravura durante la lidia.


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