viernes, mayo 19, 2017

El 19 de mayo del año ...

***   ... 1967 caso insólito lo ocurrido esa tarde en la plaza de toros de Las Ventas en la que se lidiaron seis toros de don Baltasar Ibán para Julio Aparicio, Santiago Martín (El Viti) y Pedro Benjumea, que confirmaba la alternativa.

Lo que pasó en el segundo toro de la tarde no tenía explicación se tomara como se tomara. Deben ser cosas que pasan pero que nos las comprende nadie que tenga ligeros conocimientos de lo que es una corrida de toros y posea una mente estándar y no como la de algunos presidentes, intelectos que rezuman excelencias.

El toro era manso, tanto, que el juez de plaza no dudó un instante en condenarle a banderillas negras. Y llegó la hora del último tercio. Al presentarle la muleta Julio Aparicio el manso salió huyendo como alma que lleva el diablo. El torero sin entusiasmo alguno se limitaba a dejarlo ir y al cabo de un rato y sin querer acercársele pidió la espada de matar. Fue en ese momento cuando la mente del señor presidente se iluminó y sacó el pañuelo verde para que el toro fuera devuelto a los corrales.

Todo ello se puede dar como comprensible si de antemano se admite que el que hace tamaña barbaridad es que está fuera de sus cabales. De no ser así, ¿como puede devolver un toro porque en el periodo último de su vida salga huyendo de los engaños?. Pues lo hizo y se quedó tan tranquilo.

P.D.- Lo triste del caso es que son muchas las veces que presidentes con un atracón de soberbia hacen comulgar a los aficionados con decisiones erróneas que ellos quieren que las acaten como sagradas. ¿Quién defiende a los aficionados?. ¡Qué prepotentes son algunos!.

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