miércoles, julio 16, 2014

El 16 de julio del año ...

***   ... 1947 se celebró en Madrid la corrida de Beneficencia en la que el sevillano Pepín Martín Vázquez se consagró como figura del toreo.
Se anunciaron seis toros de Bohórquez, el segundo fue devuelto a los corrales y en su lugar se lidió uno de la ganadería de Charro, para Gitanillo de Triana, Manolete y el citado anteriormente. La corrida estuvo presidida por el director general de Seguridad, don Francisco Rodríguez Martínez, a quien atesoraba Vicente Pastor. El palco de honor lo ocupó el Jefe del Estado, con su esposa e hija, junto al presidente de la Diputación, marqués de la Valdavia.

Martín Vázquez recibió al tercero cogiéndole de lejos con unos lances llenos de valor y arte, su quite jugando el capote por la espalda resultó extraordinario. Inició la faena de muleta cambiándose la muleta por la espalda para a continuación ligar tres soberbios naturales. Arrojó la espada al suelo y siguió con pases en redondo, naturales cerrados con el de pecho, para rubricar la faena con un afarolado con las dos rodillas en tierra. Tras una estocada contraria cobrada a ley descabelló a la primera y le concedieron una oreja, el público pidió con insistencia las dos.
Al sexto, descarado de cuerna y con feo estilo, le instrumentó ayudados por bajo, abierto el compás y cargando mucho el castigo, lo sacó a los medios y allí deleitó a los presentes con formidables naturales, de pecho, molinetes y pintureros adornos. De una gran estocada tiró al toro sin puntilla y nuevamente fue a parar a sus manos la oreja del animal.
La gracia y el valor triunfaron en Madrid y consagraron a un torero que nunca hizo ascos a esta plaza, ni de novillero ni de matador.

Gitanillo de Triana tuvo que apechugar con el peor lote, estuvo voluntarioso y le aplaudieron al acabar con sus toros.
Manolete expuso mucho en el primero de su lote, toda la faena la realizó junto a la zona de chiqueros aguantando impávido el peligro del toro, con su técnica y dominio se hizo con el animal a base de porfiar. De un pinchazo, otro más hondo, uno más y una estocada, en todas las ocasiones entró con rectitud, acabó con su oponente, hubo de dar la vuelta al ruedo.

El quinto, corto y abierto de pitones, no permitía ninguna licencia. Manolete hizo una faena responsable con estupendos pases que llevaban la verdad del toreo, sus naturales fueron prodigiosos y apretadísimos y cuando tras una serie volvió al toro para empalmar otros, más ajustados si cabe, el astado le hirió de gravedad dándole una cornada en la pierna izquierda. Sin hacer caso de la herida siguió toreando hasta que se perfiló y cobró un estocada de la que rodó el animal. Lo trasladaron a la enfermería y allí le fueron llevadas las dos orejas que con tanta honradez se había ganado. Tras ser atendido por el doctor Jiménez Guinea lo llevaron al Sanatorio de la Milagrosa para su proceso de recuperación.
El destino quiso que lamentablemente fuese esta la última comparecencia del diestro cordobés en Madrid, al mes siguiente el toro "Islero" acabó con su vida en Linares.


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