viernes, junio 06, 2014

El 6 de junio del año ...

***   ... 1830 - En la memoria presentada el 28 de mayo de ese año por el Conde de la Estrella sobre establecer una escuela de tauromaquia en Sevilla, se señalaba a Jerónimo José Cándido como Maestro de la misma.
Enterado Pedro Romero del nombramiento de Cándido buscó la ayuda del corregidor de Ronda, hijo del Conde de la Estrella, para que le recomendase a su padre y le dieran a él dicho cargo.

La instancia que le entregó Romero decía lo siguiente: "SEÑOR: Pedro Romero, a I. R. P. de V. M., con el debido respeto expone: Que teniendo noticia de que va a establecer una Escuela de Tauromaquia en Sevilla, recurre a la Soberana bondad, haciendo presente que todavía puede ser de alguna utilidad en la enseñanza de un arte, en que siendo únicos los españoles, debe ser tan conveniente dho. establecimiento. El que ha tenido el honor de que le mostrasen tan distinguida benevolencia el Augusto padre de V. M. y V. M. misma, que con tanta consideración le ha mirado siempre, debe confiar en que en su vejez no se desatenderá su Súplica de ser nombrado Maestro de ella. Reducido a una escasa pensión de nueve rs. diarios, por lo que las vicisitudes de los tiempos le han pribado del fruto de decentes ahorros, necesita, Señor, mayores ausilios.

Sin ajar la modestia que siempre le ha distinguido, puede creer que la memoria de lo que ha tabajado en su exercicio, la aceptación que mereció constantemente y la opinión que supo granjearle, no permitirá se estrañe su nombramiento, si V. M. se digna honrrarlo con él. Son tantos los favores, tan distiguida la protección que a debido a S. M., que confía en que recivirá  esta prueba más de la Real bondad, y en los pocos días que le resten, podrá vivir sin afanes y apuros que aora tiene.

De cualquier modo su brazo, no está tan debilitado qe. no puede brindar un Toro, a la salud de V. M. y de la Reyna su señora, al llegar el feliz acontecimiento que con tanto afán se aguarda. Todavía espera Pedro Romero tener el gusto de postrarse a I. P. de V. M., antes de que acaben sus días, tener uno feliz presentándose a sus Soberanos y contemplando su Rl. semblante. Por lo tanto y creyendo la Escuela de Tauromaquia no recivirá desonor estando él a su frente.

Supc. a V.M. se digne honrrarle Maestro de ella; gracia que espera recibir de la Rl. bondad. El Cielo gue. la vida de V. M. mos. as.. Ronda 6 de junio de 1830."

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