viernes, mayo 31, 2013

El 31 de mayo del año ...

***   ... 1931 en la corrida celebrada en Madrid resultó herido de suma gravedad Francisco Vega de los Reyes (Gitanillo de Triana) por un toro de la ganadería de don Graciliano Pérez Tabernero, toreaba esa tarde junto a Manuel Jiménez (Chicuelo) -que sustituía a Antonio Márquez- y Marcial Lalanda.

El percance ocurrió en el tercer toro cuando Francisco iniciaba un pase de muleta por el lado izquierdo, "Fandanguero", negro, picado en los bajos llegó incierto a la muleta y con defensiva querencia a tablas, le enganchó por la pierna izquierda y lo derribó a la arena, allí le prendió nuevamente infiriéndole tres cornadas muy graves, una en cada muslo y otra en la región sacro coxígea.

El  parte facultativo facilitado en la enfermería decía: "Durante la lidia del tercer toro ingresó en la enfermería Francisco Vega (Gitanillo de Triana), con una herida de asta de toro en el tercio medio del muslo derecho, con rotura de los músculos cuadriceps y abductores; otra, en el tercio medio del muslo izquierdo, parte interna, con rotura de los músculos cuadriceps y abductores, y otra en la región sacro coxígea, penetrante en la cavidad pelviana, con rotura del sacro y sección y arrancamiento del nervio ciático mayor. Pronóstico muy grave". Esa noche fue trasladado al Sanatorio del doctor Crespo en donde quedó ingresado.

En la mañana del 3 de junio los doctores Segovia y Sanchis celebraron una consulta conviniendo que su estado de suma gravedad era debido de la herida que tenía en la cadera, estaban lesionados dos ramales del nervio ciático y había perdido una gran cantidad de líquido de la columna vertebral.
Se emitió el siguiente parte facultativo: "Como consecuencia del arrancamiento de las raíces del nervio ciático mayor (plexo sacro), ha quedado desgarrado el fondo del saco dural, presentándose una abundante eliminación del líquido cefalorraquideo con peligro de presentación de un meningoencefalitis que ensombrecería totalmente el pronóstico". -Doctor Segovia
Al día siguiente los doctores Goyanes y Segovia reconocieron al herido apreciando una muy ligera mejoría aunque sin desaparecer su gravísimo estado.

Durante la tarde del jueves 13 de agosto hubo necesidad de aplicar al herido calmantes debido a su estado de gran nerviosismo. A las tres de la madrugada del siguiente día perdió el conocimiento, y a las cinco y media, el habla y la vista. Las últimas palabras que pronunció fueron: "Ya no veo". Poco a poco se fue extinguiendo y falleció a las siete y media de ese viernes, a su cabecera se encontraban sus padres y sus seis hermanos.
La capilla ardiente se instaló en uno de los salones del piso bajo del Sanatorio del doctor Crespo. En la noche del siguiente día lo trasladaron a Sevilla en donde recibió sepultura.
Nació en Sevilla, en el barrio que lleva su apodo, el 23 de diciembre de 1904. Se presentó como novillero en Madrid el 30 de julio de 1926 con Lagartijo y Julio Mendoza, las reses eran de Coquilla y de Tovar. El 28 de agosto de 1927 tomó la alternativa en el Puerto de Santa María de manos de el Gallo que le cedió el toro "Vigilante", de la viuda de Concha y Sierra, Juan Belmonte  actuó de segundo matador. El 6 de octubre de ese año la confirmó en Madrid con los mismos diestros que se la dieron.

En contra de esa fama que tienen de medrosos los diestros gitanos él toreaba con valentía haciendo un toreo de manos bajas, sus verónicas majestuosas provocaban una emoción artística muy difícil de tan siquiera igualar, con la muleta su personalidad era más que notoria.
El poeta Gerardo Diego elogiaba en este verso las insuperables verónicas de Gitanillo de Triana:
"Lenta, olorosa, redonda / la flor de la maravilla / se abre cada vez más honda / y se encierra en su semilla. / Cómo huele a abril y mayo / ese barrido desmayo, / esa playa de desgana, / ese gozo, esa tristeza, / esa rítmica belleza, / campana del Sur, campana."

El 30 de mayo del año ...

***   ... 1939 en tarde muy calurosa y con un lleno hasta la bandera se celebró en la plaza de toros de Aranjuez tras las obras de restauración que recientemente se habían realizado, de la antigua Plaza estrenada en 1797 quedaron tan solo los cimientos y la fachada, una corrida con seis toros de Pérez de la Concha en la que tomaron parte, mano a mano, los diestros Ricardo Torres (Bombita) y Rafael González (Machaquito), comenzó a las cuatro y media y estuvo presidida por el alcalde de la ciudad.

El primer toro en salir al ruedo atendía por "Carabinero", negro y escurrido de carnes, que tomó cinco puyazos, derribó en dos ocasiones y mató dos caballos, el peón Patatero colocó el primer par de banderillas. Tras una muy buena faena Bombita acabó con el burel de un pinchazo en hueso y una estocada delantera, fue aplaudido.
"Molinero" se llamaba el tercero que manseó y hubo fuertes protestas al no ser condenado con las de fuego. El toro se refugió en tablas y allí el de Tomares tras una excelente faena lo pasaportó de una estocada cobrada al cuarteo.
El quinto, "Balconero", berrendo, tomó cinco varas y derribó dos veces. Entre los sones de la banda Ricardo colocó dos pares de banderillas al cuarteo y otro de frente. La faena artística y elegante la rubricó con un pinchazo y una estocada pescuecera a toro parado, le aplaudieron.

Machaquito recibió al segundo de la tarde, "Bandolero", con unas verónicas de las que salió apurado. Sin ninguna codicia aguantó el toro seis puyazos. Tras banderillear Camará y Camtimplas le hizo una faena sin relieve alguno, atacó con valentía cobrando media estocada muy buena tras un primer pinchazo, rodó el toro y dio una vuelta al ruedo.
El que salió en cuarto lugar, "Ramón", enganchó en un quite a Bombita sin que por fortuna sufriese nada serio, acudió con bravura a los montados recibiendo cinco varas a cambio de tres equinos muertos. Blanquet puso dos pares de rehiletes excelentes y Camará cerró el tercio con otro. Rafael empezó desconfiado, faena embarullada a este incierto toro que mandó al desolladero de un pinchazo en su sitio y una estocada hasta la empuñadura.
"Beato", jabonero, feo y abierto de cuerna, cerró plaza, tomó cuatro varas, derribó otras tantas veces y mató tres caballos. El cordobés tomó los palos pero estuvo desafortunado en los dos pares que puso. Trasteo deslucido y precipitado para media en su sitio que puso fin a la corrida.

Numerosos aficionados de la capital acudieron a este festejo en trenes especiales que puso la Compañía a su disposición con el fin de que no se perdieran la reinauguración de la plaza que tras las obras parecía nueva.


miércoles, mayo 29, 2013

El 29 de mayo del año ...

***   ... 1919 ni los más viejos aficionados de la plaza de toros de la carretera de Aragón de Madrid habían presenciado jamás un fracaso tan estrepitoso como el cosechado por Rodolfo Gaona esa tarde, desde el primer momento se le vio desconfiado, muy medroso, buscando la manera de acabar rápidamente con los toros que le tocaron en suerte.

Se presentó ese día en Madrid la ganadería del marqués de Albaserrada, procedentes de Santa Coloma, que envió seis toros de excelente trapío y condición, grandes, gordos y bravos. Componían la terna Cocherito de Bilbao, Juan Sal (Saleri) y Rodolfo Gaona.
Cocherito en el primero de la tarde, bravísimo, estuvo valiente y pundonoroso pero resultó cogido y hubo de pasar a la enfermería, debido a este percance tuvo que matar el mejicano cuatro toros.
Entre protestas y pitos acabó Gaona con sus tres primeros "enemigos", por lo menos para él.

En quinto lugar salió a la arena Barrenero, negro bragado, que a pesar de su bravura y poder era tan pastueño como noble. Gaona consiguió con este toro el mayor fracaso profesional que puede tener un torero, el pánico se apoderó de él y tras unos doblones por bajo le dio un pinchazo y a continuación le propinó un sablazo que le atravesó las costillas, ya no intentó nada más y esperó tranquilamente a que sonaran los tres avisos. ¡Qué pocas almohadillas quedaron después de esto en los tendidos!.
Barrenero no pudo seguir a los cabestros debido a la puñalada alevosa que le había recetado el torero, después de varias intentonas lo metieron entre barreras y allí se le apuntilló. Por dos veces  pasearon las mulillas por el ruedo a tan bravo animal.

Acabado el festejo el mejicano simuló entrar en la enfermería y juró que no volvería a torear más en Madrid, juramento que cumplió, salió de la plaza protegido por la Policía y guardias de Orden Público.
Saleri no quiso hacer de menos a su compañero y también estuvo muy mal. Ninguno de los dos pudieron con la bravura de los albaserradas.

Pasado el tiempo fue el propio Gaona quien relataba lo acontecido esa tarde: # "Barrenero llegó a la muerte con mucho poder y nervio, sin agachar la cara y con la vista por encima de la muleta. Estaba de cuidado. Yo -lo digo con sinceridad- no hubiera estado mal con este bicho, porque ya me las había entendido con otros de peores condiciones. Pero la actitud del público era intolerable. Nada me perdonaba. El caso era chillar, aunque no tuviese motivo. Le llegué a Barrenero  y le pegué tres o cuatro doblones con mucho castigo para quitarle poder y después ver si podía hacerle faena. Pero no me dejaron.

¡Mamarracho! -me gritaban-. Torear con ventajas a un toro como ése...! ¡Qué bronca aquella! Todos los espectadores se levanron de sus asientos y el que menos pidió que me llevaran a la horca.
Al ver esa actitud terrible me decidí a jugarle y busqué la manera de torearlo. Pero no se podía con aquel poder terrible: el toro parecía un huracán y por momentos creí que me llevaría por delante. Entonces traté de asegurarle cuanto antes. Y como todavía Barrenero estaba verde, para señalarle un pinchazo tuve que entrar con ventaja.

Y entonces creció la gritería. Aquello fue espantoso. Tal vez si hubiera tenido la suerte de afianzarlo no habría pasado de allí. Pero como pinché, la bronca se hizo imponente. Yo no he visto otra igual. Todos me injuriaban. ¡Y vino el segundo pinchazo! Entonces, el delirio. Llovieron las almohadillas y cuanto pudieron arrojar sobre mí.

El pinchazo fue hondo y en los bajos y paró a Barrenero. Lo llevé a las tablas para descabellarlo y entonces me largaron un cojinazo en la mano de la muleta, desarmándome. Y al que me tiró a almohadilla le dije: ¡A mí no!.

Vi que la situación no tenía remedio. Por momentos esparaba el botellazo que me diera en la cabeza y me tendiese sin sentido y a meced de Barrenero y opté por plegar la muleta y colocarme en el centro del ruedo. Hasta allí no llegaban los cojinazos y sólo veía los rostros coléricos, los brazos que se tendían amenazadores. Yo veía a muchos espectadores con intenciones de bajar al ruedo para agredirme. Y no me moví de los medios, que era el lugar más seguro.

Sonaron los tres avisos. Se llevaron a Barrenero. No voy a tratar de justificarme. Hice mal. Es un borrón que tengo en mi carrera."# (Relato de Gaona: del historiador don Rafael Hernández)


martes, mayo 28, 2013

El 28 de mayo del año ...

***   ... 1974 en la decimoséptima corrida de la feria de San Isidro confirmó su alternativa Rafael de Paula (Rafael Soto Moreno), hacía catorce años que la había tomado en Ronda (Málaga), el 9 de septiembre de 1960, de manos del madrileño Julio Aparicio y con Antonio Ordóñez de testigo.
Los tendidos estaban repletos y se asemejaban a un tablao flamenco por la gran cantidad de jerezanos y miembros de raza gitana que acudieron a las Ventas para acompañar a su paisano en tan señalada fecha y que no pararon de entonar sus cantes antes de que sonaran los clarines. Rafael inició el paseíllo al son de las palmas por bulerías.

En el cartel se anunciaban los diestros José Luis Galloso, Rafael de Paula y Francisco Núñez (Currillo). Este último se cayó del cartel y en su lugar pusieron a Julio Robles. Los toros de Osborne fueron muy terciaditos y las defensas de algunos resultaban sospechosas, se dejaron torear primero, tercero y quinto, el resto deslucidos.

Portentosas fueron las tres verónicas que el jerezano dio en un quite, se cimbreó, adelantó el capote, embarcó la embestida y moviendo los brazos con parsimonia se pasó al toro por la cintura, resultaba imposible torear con más limpieza y tan despacio.
Lo que vino después no mereció la pena, toreó con un estilo afectado y amanerado, pases sin apenas recorrido y brillando la técnica por su ausencia, las armas toricidas las manejó como en él eran costumbre. De todas las formas ahí quedaron esos lances para el recuerdo.

José Luis Galloso nada pudo hacer en su primer toro que adelantaba los pitones intentando coger, en el otro su muleteo fue vulgar y algo ventajista, acabó de un volapié y escuchó algunas palmas.
Julio Robles hizo una faena muy ligada y templada en su primero al que remató con prontitud, el público solicitó con fuerza la oreja pero el presidente se la negó injustamente. En el otro aguantó impávido las tarascadas del inválido y al final le despidieron con muchos aplausos.


lunes, mayo 27, 2013

El 27 de mayo del año ...

***   ... 1937 muchísima fue la expectación despertada en Sevilla esta tarde del Corpus para presenciar la alternativa del manriqueño Pascual Márquez y Díaz, sabedores los aficionados sevillanos de los adelantos que había tenido en el redondel del Baratillo estaban muy pendientes del cambio de categoría. Luis Fuentes Bejarano fue el padrino y Domingo Ortega el testigo.

Los hijos de don Felipe de Pablo Romero enviaron un encierro con mucho trapío sabedores de que eso era el fundamento más eficiente del cartel, el promedio de peso de los toros fue de 379 kg. en canal. Los astados dieron un rendimiento aceptable siendo el más franco el que correspondió al toricantano en primer lugar.
                                                                               
                                           
Pascual Márquez recibió al que abrió plaza con cinco soberbias verónicas que hicieron que se escuchara la primera ovación, las ceñidísimas chicuelinas en un quite fueron espectaculares. Tras recibir los trastos se lució en una faena valiente llevando en todo momento prendida a la res en la muleta, pases de todas las marcas con sabor torero, excelentes ayudados, de pecho, por bajo, unos salerosos molinetes pusieron punto final a su labor. Atacando por derecho y cruzando limpiamente dejó una gran estocada que hizo rodar al toro sin puntilla. Le concedieron las dos orejas de este gran toro que dio un peso en canal de 402 kg.
Al segundo de su lote lo muleteó con pundonor y confiado hasta que al cruzarse imprudentemente el astado le cogió desprevenido, lo trasladaron a la enfermería donde fue atendido de una cornada en el muslo izquierdo.
El parte facultativo facilitado por el doctor Nandín decía: "Herida por asta de toro en la parte media del muslo izquierdo, con trayectoria hacia arriba y afuera y lesión de músculos abductores. Pronóstico grave, por las complicaciones que puedan sobrevenir". Tras ser curado en la enfermería fue trasladado a la Clínica de Santa Isabel.

Al final de la corrida los aficionados salieron entusiasmados sabedores de que la actuación de su torero no había desmerecido la expectación despertada.
Fuentes Bejarano cumplió sin más, le dieron una oreja en su primero. El borojeño Domingo Ortega obtuvo un éxito rotundo, cortó las dos orejas a cada uno de sus toros y lo sacaron de la plaza en hombros.

domingo, mayo 26, 2013

El 26 de mayo del año ...

***   ... 1938 se presentó como novillero en Sevilla el cordobés Manuel Rodríguez (Manolete) ante reses de don Ramón Ortega, procedentes de Braganza. El cartel lo completaban Pedro Ramírez (Torerito de Triana), que en esta novillada se despedía del escalafón en vísperas de su alternativa, y Juanito Brelmonte.
Los astados no quisieron poner nada de su parte y sólo el quinto embestía con franqueza aunque lo hacía sosamente y se salía de los engaños, los demás arrancaban a medias y se mantenían a la defensiva.
Manolete dio la sensación de frialdad de estilo y tan solo pudo lucirse en algún lance y pase aislado, excelentes la media verónica a su primero y los apretadísimos y templados derechazos. Lo que si dejó patente fue que estaba en posesión de un valor y escuela suficientes para hacerse ovacionar con fuerza en el momento en que el ganado le ayudara siquiera un poco.

Ante los mansurrones de Ortega tuvo que aliñar pronto sin poder alargar las faenas en busca de lo que era imposible que llegara. Donde sí obtuvo lucimiento fue en la ejecución de la suerte suprema, en sus dos novillos atacó con pureza y desahogo. El público se quedó con ganas de verle en mejor ocasión ante astados con cierta garantía.

***   ... 1912 en la novillada económica celebrada esa tarde en la plaza de toros de Valencia debuta en ese coso el trianero Juan Belmonte con reses salmantinas de la viuda de Soler, que resultaron mansas, completaban el cartel el malagueño España y Barquerito de Córdoba.


Belmonte estuvo bien el su primero y en el otro consiguió un triunfo memorable. Entusiasmó a los presentes con su revolucionaría forma de torear y fue cogido al entrar a matar sufriendo una cornada en la pierna. Tras ser atendido en la enfermería de la plaza lo trasladaron al Hospital Provincial donde estuvo atendido por su patrona y madrina de guerra doña Julia Fernández, dueña de la pensión La Ideal, de la calle de Játiva, en donde el incipiente novillero se había vestido de torero.
Bien puede decirse que esa tarde comenzó la extraordinaria carrera taurina del más tarde idolatrado Pasmo de Triana.




sábado, mayo 25, 2013

El 25 de mayo del año ...

***   ... 1960 sobre las siete y media de la tarde falleció en Sevilla el ex matador de toros Rafael Gómez Ortega (El Gallo). Los médicos habían condicionado su recuperación a que el genial torero se alimentara, lamentablemente se obstinaba en ingerir alimentos por lo que su flaca naturaleza fue cediendo poco a poco. Murió cuando nadie lo esperaba ya que los análisis que le hicieron por la mañana eran esperanzadores, le pusieron antibióticos y sueros y se recuperó hasta el punto de tomar un vaso de leche, el torero tranquilizó a los familiares diciendo que se encontraba mejor, así las cosas hasta que a la hora reseñada al principio dejó de existir.
Aunque días antes había recibido todos los auxilios espirituales, inmediatamente se presentó el cura párroco de la Magdalena, don Antonio Jurado, quien administró a Rafael los Santos Óleos. El entierro se efectuó a las cuatro de la tarde del día siguiente, en el panteón de su hermano Joselito:

Nació en Madrid el 17 de julio de 1882 en la casa número 3 y 5 de la calle de la Greda, hoy de los Madrazo, fue bautizado en la iglesia de San Sebastián. A Sevilla lo llevaron al poco tiempo y en el cercano pueblo de Gelves se crió, allí fue donde el señor Fernando se afincó con su mujer la señá Gabriela Ortega y Feria.
Cuando tenía trece años le vio Reverte poner un par de banderillas en Alcalá del Río y dijo a su padre: "Fernando, ahí tienes un torero". Y el señor Fernando contestó: "Allá veremos". Antonio le replicó: "¿Por qué no formamos con mi sobrino Manolo una cuadrilla de niños sevillanos?". Y claro que la formaron. En 1895 se presentaron en Valencia llevando de peones nada menos que a Fernando el Gallo, Antonio Reverte y Emilio Torres (Bombita). Estuvieron toreando hasta 1897 en que falleció el padre de Rafael. 

Se deshizo esa cuadrilla y en lugar de Manuel García (Revertito) entró un torerillo de Córdoba que entonces se apodaba Reondo, se trataba de Rafael González al que más tarde se le conoció como Machaquito. Poco duró esa pareja ya que el Reondo se unió a su primo, el sobrino de Lagartijo, de igual nombre y apellido. El Gallo hizo pareja con Manuel Molina (Algabeñito) y las dos cuadrillas, la de los cordobeses y la de los sevillanos, entraron en competencia, en 1900 Rafael ya toreó por su cuenta.

Tras cerca de cuatro años como novillero tomó la alternativa en Sevilla de manos de Emilio Torres (Bombita) el 28 de septiembre de 1902, Ricardo, hermano del anterior, actuó de testigo, los toros eran de Otaolaurruchi. La confirmó en Madrid el 20 de marzo de 1904 estoqueando mano a mano con Lagartijo chico  seis astados de Veragua. La última vez que vistió el traje de luces fue el 4 de octubre de 1936 en Barcelona.

Rafael El Gallo fue por antonomasia  un artista del toreo, su forma de hacer era un mundo de fantasía, de torería, su inspiración producía emociones estéticas, fue un torero distinto a todos, hasta sus notorias desigualdades llevaban su personal sello. Cariñosamente se le conocía como el Divino Calvo.

Rafael Guerra (Guerrita) ponderaba así su valía: "Gallito es un torero de inspiración. Con los demás ya sabes lo que vas a ver. Los ves marchar hacia el toro y cantan el golpe. Gallito no; de Gallito hay siempre la sorpresa de lo inesperado. Por eso digo yo que es un artista".

El 20 de octubre de 1957 se celebró en la plaza de toros de Madrid un homenaje en su honor. Torearon el festival Fuentes Bejarano, Domingo Ortega, Gitanillo de Triana, César Girón, Pedrés y Chicuelo hijo. Juan Bienvenida, Rafael Girón, Carlos y Paco Corpas y Emilio González Garzón actuaron de banderilleros. El picador Miguel Atienza, picó cinco novillos, se despidió ese día como varilarguero. Conchita Márquez Piquer pidió la llave. Al final del festival El Gallo salió al ruedo para recoger la atronadora ovación que le dedicaban, fueron tantos los puros habanos que desde los tendidos lanzaban a la arena para obsequiar a Rafael que éste exclamó: "Ya tengo puros hasta que me muera".

Entre las muchas frases dichas por el torero y que reflejaban fielmente su idiosincracia baste estas como muestra:

Diciendo el por qué no iba nunca a los apartados:
- ¿Es poco verlos en el ruedo? ¿Dos veces el susto?.

Hablando de los toros de Miura:
- Con los miuras, lo que hace falta es que no tenga uno la mala pata de que te toque el especial, el que justifica la leyenda.

Motivo por el que no elegía ganaderías:
- A mi no me dan miedo las divisas. Al toro que me embiste derecho lo toreo a mi gusto, y si me embiste torsío no me paro para preguntarle de qué ganadería es, pa juir.

viernes, mayo 24, 2013

El 24 de mayo del año ...

***   ...  1969 el ex matador de toros Rafael Vega de los Reyes (Gitanillo de Triana) y su yerno, Héctor Álvarez -se llamaba en realidad José Dona Álvarez-, sufrieron un accidente de carretera en el que ambos perdieron la vida. Regresaban a Madrid, eran las seis de la mañana, tras haber asistido a una fiesta que Luis Miguel Dominguín había ofrecido en su finca Villa Paz.

A la altura del Km. 71,800 de la carretera nacional de Madrid a Valencia, cerca del municipio de Belinchón (Cuenca), sin causas aparentes el coche del torero frenó violentamente, un Dodge-Dart matrícula M-620.649, y al encontrarse el firme mojado por la lluvia el vehículo derrapó y quedó cruzado en la carretera. Un camión que venía en sentido contrario, un Pegaso con matrícula M-448.275 conducido por Salvador Mira Trullas, colisionó con el del torero aplastando el lateral derecho del turismo. Los dos ocupantes fallecieron en el acto, el volante se incustró en el cuello de Rafael y Héctor quedó materialmente aplastado por la puerta delantera junto a la cual viajaba.

A las seis de la tarde llegaron a Madrid los restos del torero y de su yerno en un furgón de la funeraria de Cuenca, desde Belinchón los habían acompañado Manolo Caracol, Luis Miguel Dominguín y Quique Herreros. Los féretros fueron llevados al domicilio de Gitanillo, calle de O`Donnell, 18, en donde se instalaron las capillas ardientes.

Rafael Vega de los Reyes nació el 21 de marzo de 1915 en Sevilla, era hermano del infortunado Francisco, anterior Gitanillo de Triana fallecido trágicamente en 1931. Se presentó como novillero en Madrid el 22 de junio de 1933 junto a Florentino Ballesteros y Jaime Pericás, con reses de Villamarta. Domingo Ortega le dio la alternativa en Málaga el 19 de agosto de ese año con Vistoriano de la Serna como testigo, los toros eran también de Villamarta. La confirmó en Madrid el 24 de mayo de 1934 de manos de Marcial Lalanda y con Luis Gómez (El Estudiante) de segundo espada, los toros eran de las ganaderías de Terrones, de Concha y Sierra y de Cruz del Castillo, por delante actuó el rejoneador portugués Simao da Veiga.
Su toreo destilaba pureza, pero al andar escaso de valor sus triunfos se mezclaban muy a  menudo con tardes para olvidar, frecuentemente se afligía cuando tomaba los aceros.

Héctor Álvarez había nacido en Caracas el 23 de febrero de 1943. Tomó la alternativa en Palma de Mallorca el 1º de octubre de 1967, el segoviano Andrés Hernando fue el padrino y como testigo actuó Victor Manuel Martín, con toros de Atanasio Fernéndez.
Estaba casado con Pastora, hija de Rafael, que al estar embarazada del segundo de sus hijos no había acompañado a su marido y se encontraba en Caracas, donde el matrimonio tenía fijado su domicilio.
´
                                                               (Foto: Héctor Álvarez)
                                                                   

jueves, mayo 23, 2013

El 23 de mayo del año ...

***   ... 1918 el madrileño Vicente Pastor y Durán se despide del toreo en Madrid, en cartel con Cocherito de Bilbao, Julián Sáinz (Saleri II) y Ricardo Anlló (Nacional), que dieron muerte a tres toros de Veragua y otros tantos del duque de Tovar. Corrida del Montepío de Toreros que debido a los incidentes y dificultades crearon un serio obstáculo a la comisión organizadora de la fiesta en beneficio de su Montepío. Vicente Pastor, que era su presidente, se ofreció a sus compañeros por si su nombre podía añadir algún aliciente al cartel.

Estoqueó a Cabrero, de Veragua, negro, manso y huído, que había brindado a Don Alfonso XIII y a la Chata. Dijo al monarca: "Brindo por el Rey de España, por el primer madrileño, a quien el más humilde de los hijos de Madrid tiene el honor de brindar el último toro que mata".
Tras su actuación Vicente Pastor tuvo la sensación de que los aplausos eran más de cariño que de admiración y que las palmas con que el público le obsequió fueron más bien como recompensa a lo pretérito.

Al llegar a su domicilio tras la corrida llamó a su hermana Teresa y la dijo:
- Oye, toma unas tijeras y córtame la coleta.
La hermana llena de alegría no vaciló ni un instante en obedecer la orden. Pastor dijo entonces:
- Llevásela a la agüela que, para ella, como si la llevaran con esos pelos el premio gordo de la Lotería.

Nació en Madrid el 30 de enero de 1879, en la calle de Embajadores. En su época de novillero lo apodaron El Chico de la blusa, apelativo que le pusieron ya que vistiendo dicha prenda se dio a conocer en la plaza de toros de la carretera de Aragón toreando a los embolados que soltaban para los aficionados tras las novilladas.

El 24 de marzo de 1895 se anunció en Madrid en una novillada con seis astados de Fernando P. Tabernero para Mateíto, Parrao y Picalimas; se corría además un becerro de la ganadería de Isidro Esteban para la cuadrilla de jóvenes toreros en la que figuraba como matador el Chico de la Blusa. Dos corridas más toreó en el Puente de Vallecas, y en 1896  aparece de nuevo como espada en la cuadrilla de Jóvenes barceloneses formada por Antonio Armengol. En 1897 toreó siete corridas de novillos entre Carabanchel, Aranjuez y Talavera de la Reina. Como novillero con picadores se presentó en Madrid el 13 de febrero de1898, con reses de Bertólez en terna con Félix Velasco y Valentín.

Honrado muletero, torero de dominio y gran estoqueador, se convirtió en el ídolo de Madrid. A lo largo de su carrera sufrió cuatro percances de gravedad que mermaron en gran parte sus facultades físicas: el 30 de julio y el 20 de agosto de 1911, en Santander y Bilbao respectivamente, y el 29 de abril de 1916 y el 27 de igual mes de 1917, en Sevilla.

El 15 de noviembre de 1959 se celebró en la plaza de toros de las Ventas un festival homenaje a beneficio de Vicente Pastor. El homenajeado encabezaba el paseillo arropado por el Papa Negro, José Roger (Valencia), Antonio Sánchez, Victoriano de la Serna, Antonio Posada y Juan Belmonte Campoy, antes de iniciarse la lidia el marqués de la Valdavia impuso a Vicente Pastor la medalla de oro concedida por el Círculo de Bellas Artes.
Falleció en Madrid el 30 de septiembre de 1966.

miércoles, mayo 22, 2013

El 22 de mayo del año ...

***   ... 1988 el banderillero Antonio González Gordón (El Campeño) fue corneado mortalmente en el cuello en la plaza de toros de Madrid, actuaba a las órdenes de José Miguel Arroyo (Joselito) que toreaba esa tarde con José Pedro Prados (El Fundi) y José Luis Bote, los toros eran de los Herederos de don Antonio Arribas. 

La tragedia ocurrió en el cuarto toro de la tarde, Vitola, negro, nº 23, de 545 kg. de peso, que desarrolló sentido a lo largo de la lidia. Al intentar El Campeño, de azul y plata, colocar el primer par de banderillas el toro lo alcanzó derribándole, acto seguido le metió la cara en el suelo y ensañándose con él le levantó prendido por el cuello. Camino de la enfermería el infortunado subalterno iba dejando un reguero de sangre en el callejón.

El parte facultativo facilitado por el doctor don Máximo García Padrós tras la intervención decía: "El Campeño sufre una herida por asta de toro en la cara anterior izquierda con trayectoria hacia arriba de 14 centímetros que produce arrancamiento de la arteria carótida, zona yugulares y músculo externo cleidomastoideo, contusionando la tráquea, esófago, suelo de la lengua y glándula tiroides de pronóstico gravísimo. El herido ingresó en la enfermería con shock hipovolémico y parada cardiorespiratoria, precisando 2.500 centímetros cúbicos de transfusión de sangre".

El parte facultativo dado en el hospital Primero de Octubre en donde habían ingresado a El Campeño tras su cura en la plaza, y tras permanecer en ese centro nueve días en coma, rezaba: "Don Antonio González Gordón, ingresado en la unidad de reanimación del hospital Primero de Octubre, ha sufrido a las 9,45 de hoy un paro cardiaco irreversible, cesando totalmente sus funciones vitales".
El mencionado centro sanitario y con ocasión de haber encontrado anticuerpos del SIDA en la sangre del infortunado banderillero citaron en sus dependencias a las personas que tuvieron contacto con él, para proceder a un examen de sangre.

El doctor García Padrós que le operó en la enfermería de la plaza y por consiguiente más en contacto estuvo con la sangre del herido manifestó: "El ser portador no significa padecer la enfermedad. El viernes informamos a los que estuvieron en contacto con el banderillero y haremos una prueba a los que quieran. Tres meses después la repetiremos, para mayor tranquilidad, pero es prácticamente seguro que no va a suceder nada, pues la mujer de El Campeño ya se ha sometido y el resultado ha sido negativo".

El subalterno había nacido el 17 de abril de 1945 en la localidad madrileña de Camporreal. Trabajaba como conductor en la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, había entrado como chófer en la antigua Diputación de Madrid a últimos del año 1969.
Tras varias temporadas sin alcanzar el éxito deseado como novillero, a finales de 1969 decidió hacerse banderillero. Anteriormente había figurado en las cuadrillas de los toreros Raúl Sánchez, Joaquín Bernadó, Lázaro Carmona, Ortega Cano, en sus comienzos, Juan Mora y en la del novillero Carlos Mora, hermano del anterior.



martes, mayo 21, 2013

El 21 de mayo del año ...

***   ... 1952 confirmó su alternativa en Madrid el diestro Jesús Córdoba Martínez al cederle Pepín Martín Váquez un toro de la ganadería de Fermín Bohórquez, dieron buen juego aunque su excesiva bondad restó emoción a cuanto les hacían, de testigo actuó el cordobés José María Martorell.

El confirmante, de malva y oro, brindo Gestador, nº 38, pastueño y suave, al público. Se llevó el toro a los medios donde comenzó su faena tranquilo y con aguante, sobresalió en ella unos pases por alto que fueron ovacionados. El toro se fue a tablas y allí le recetó un pinchazo y una buena estocada, acertó al primer envite con el verduguillo y tuvo que saludar desde el tercio.
Al ser más antiguo que Martorell le correspondió lidiar el quinto. Tras brindarlo a un grupo de compatriotas inició la faena con unos redondos muy ceñidos, siguió con naturales en los que se cruzó con valentía pisando los terrenos del animal y se adornó con pases por alto girando al vuelo de la muleta. Metió la espada en su mitad en todo lo alto y fue suficiente para que el toro cayera sin necesidad de puntilla, hubo petición de oreja y dio una vuelta al ruedo. La sensación que dejó es que era buen torero aunque peca de frialdad.

Pepín Martín Vázquez toreó con mucho temple a su primero pero naufragó con la espada, tras varias intentonas dejó una estocada tan atravesada que el estoque asomó. En el otro hizo una faena al hilo de las tablas y lo pasaportó de media en lo alto y un descabello.
Martorell tras dos faena tesoneras escuchó ovaciones en los de su lote.

Aunque estaba considerado como mejicano, Jesús Córdoba nació el 7 de marzo de 1927 en la localidad norteamericana de Winfield (Kansas), a los diez años se fue a vivir a León (México). En 1949 viajó a Francia y Portugal. Debutó en Burdeos lidiando reses del Conde de la Corte junto a Pepe Luis Vázquez y Parrita. En 1951, arreglado el convenio hispano-mejicano, se vino a España.

Néstor Luján en su Historia del toreo decía de Jesús Córdoba: "Con una buena planta de torero, Córdoba ha sido un muletero de una elegancia quintaesenciada, de un magnífico y frío empaque con la capa y de un valor bien templado. Sin embargo, todo lo que realiza tiene un sello de glacial firmeza, una falta de vitalidad evidente. En todo momento se pudo colocar en un primerísimo lugar y una especie de abulia racial, unida a esta impasible perfección de su toreo, lo han impedido totalmente.




***   ... 1930 el onubense Pedro Carreño fue herido de suma gravedad en la novillada que con motivo de su feria se celebraba en la plaza de toros de Écija (Sevilla). Al lancear de capa a su primer miura recibió un cornalón en el muslo derecho que le llegó hasta el vientre, tras recibir asistencia médica en la enfermería de la plaza fue trasladado a una clínica de Huelva en donde falleció al día siguiente, disfrutaba de un permiso militar para torear esa tarde.
Actuaba en la novillada junto a Alberto Balderas y Palmeño II. Juan Belmonte se encontraba presenciando el festejo desde una barrera.

lunes, mayo 20, 2013

El 20 de mayo del año ...

***   ... 1820 es cogido mortalmente en la plaza de toros de Ronda (Málaga) el diestro utrerano Francisco Herrera Rodríguez (Curro Guillén), actuaba como único espada ante toros de don Rafael José Cabrera.

La tragedia ocurrió en el primer toro de la tarde, retinto, manso y huidizo, que había tomado tres varas a cargo de Zapata y Mínguez y cuatro pares de banderillas de manos de El Fraile y Costuras. Prendió a Curro al pinchar en la suerte de recibir y lo arrojó contra las tablas, el toro hizo por él cuando estaba en el suelo y su banderillero Juan León se echó sobre su testuz para evitar que el animal derrotase contra su matador, la res hizo nuevamente por el caído y le introdujo el pitón izquierdo por el costado derecho de Francisco, se llevó entre sus astas a éste y al subalterno hasta que los despidió violentamente. El jefe de filas dio unos pasos agónicos y se desplomó mientras que Juan León salía ileso del trance, cuando Curro Guillén llegó a la enfermería ya era cadáver.
Toreando ese año en Cádiz en una de las corridas programadas para celebrar el triunfo de la primera Constitución se hundieron varios tendidos y hubo que matar los toros a tiros. Se suspendieron los festejos y Curro Guillén se trasladó a Ronda para torear la corrida que habría de ser la última de su vida.


Nació el 16 de noviembre de 1783 en Utrera (Sevilla). Durante la invasión francesa toreó en Madrid algunas corridas de las llamadas napoleónicas junto con su maestro Jerónimo José Cándido.
Tomó la alternativa el 22 de junio de 1799, tenía 16 años, en la plaza de la Real Maestranza de Sevilla al cederle un toro Jerónimo José Cándido.
Descendiente de familias toreras se trataba de un matador de carácter extrovertido y afable que pronto supo granjearse el beneplácito y admiración de los públicos. De gran capacidad lidiadora era tal su valentía ante los astados que llegaron a vaticinarle un fin trágico.
Su bizarría y gallardía dieron lugar a que las multitudes se rindieran a su paso y le cantaran esta copla:
                     
                                               "Bien puede decir que ha visto
                                               cuanto en el mundo hay que ver
                                               quien ha visto matar toros
                                               al señor Curro Guillén".  


domingo, mayo 19, 2013

El 19 de mayo del año ...

***   ... 1920 procedente de Madrid llegó a Sevilla el cuerpo embalsamado de Joselito, tres días antes le había quitado la vida en Talavera de la Reina el toro Bailaor de la viuda de Ortega.
El féretro que entró por la estación de la Plaza de Arenas estaba cubierto con gran cantidad de flores, su llegada supuso una manifestación de dolor popular. El torero Guerrita acompañó el cadáver desde Córdoba. Infinidad de coronas aguardaban al torero en la estación, una de ellas era la enviada por don Eduardo Dato desde Madrid, decía: "Al torero de España. El Jefe de Gobierno"; Juan Belmonte envió una que rezaba: "Al mejor compañero de mis tardes".

Bajaron el féretro a los andenes, un lujoso ataúd negro, chapado de plata, por cuyo cristal se veía el rostro de Joselito y el crucifijo que portaba en sus manos. Vestía el torero un traje corto, negro, y una camisa de seda rizada a la torera.
El cortejo inició su marcha entrando en la calle Julio César y de ella a Reyes Católicos, a San Pablo, a Rioja, a Tetuán, a la Campana, a Santa María de Gracia, a Amor de Dios, para llegar a la Alameda de Hércules. El día de antes los vecinos de la Alameda colocaron grandes crespones negros a los Hércules. Desde allí el cadáver fue trasladado al cementerio de San Fernando y expuesto en la Sala de Duelos, fue inhumado a las quince horas el mismo día 19.

La Hermandad de la Macarena, de la que el torero era fiscal de paso, vistió de luto a la Virgen por la muerte de Joselito. Las espléndidas esmeraldas que luce en la corona y que son una de las características de adorno más conocidas a nivel popular fueron regaladas por el diestro.

***   ... 1895 gesta histórica la de Rafael Guerra (Guerrita) que toreó tres corridas en el mismo día, todas mano a mano y con el mismo terno verde y oro.

Mucho madrugó para la primera pues dio comienzo a las siete de la mañana, se celebró en San Fernando (Cádiz) y se lidiaron seis toros de Saltillo, estuvo acompañado por José Rodríguez Davié (Pepete).
La segunda tuvo lugar en la ciudad gaditana de Jerez de la Frontera. Comenzó a las once y media de la mañana con seis toros de la Cámara, Julio Aparici (Fabrilo) fue su compañero de terna.
A las cinco y media de la tarde se inició la celebrada en Sevilla, junto con Antonio Fuentes estoquearon seis astados de Murube.
En los tres festejos estuvo admirable en todos los tercios, banderilleó a todos su toros y mató a los nueve que le correspondieron de diez estocadas y dos pinchazos.

sábado, mayo 18, 2013

El 18 de mayo del año ...

***   ... 1941 en tarde ventosa se celebró en Madrid una corrida con toros de Concha y Sierra, grandes, duros, de los que tres fueron mansos y el tercero fogueado. La terna estaba compuesta por Fernando Domínguez, Gitanillo de Triana y Pascual Márquez, que fue corneado mortalmente.
La desgracia ocurrió en el tercer toro, Farolero, cárdeno y fogueado. Cuando Pascual se abrió de capa para ejecutar una verónica una ráfaga de viento le descubrió y el toro le infirió una cornada seca en el pecho, la plaza se dio cuenta al momento de la gravedad de lo ocurrido y todos quedaron con una triste impresión.

El doctor Jiménez Guinea indicó en el parte facultativo que la herida de Pascual Márquez está situada en el quinto espacio intercostal, rompe los cartílagos costales cuarto y quinto en su unión con el esternón, y rasga la pleura y pericardio, dejando al descubierto el corazón, que contusiona, así como al pulmón izquierdo. Tiene además una gran contusión en el epigastrio. Pronóstico gravísimo. Durante la operación, que duró hora y media, se temió por su muerte. Dada su extrema gravedad decidieron no trasladarlo a ningún sitio, durante la madrugada se acentuó la impresión pesimista y se montó un servicio de guardia en la enfermería. A las cuatro de la madrugada, dentro de la suma gravedad, se apreció una ligera mejoría.

A pesar de los esfuerzos de los médicos no logró recuperarse y falleció el día 30 del mismo mes. Su cadáver fue trasladado desde el Sanatorio del doctor Crespo a la estación de Atocha y allí el féretro fue depositado en un furgón del correo-exprés con dirección a Sevilla. Una vez en la capital hispalense  lo trasladaron al pueblo sevillano de Villamanrique, lugar de nacimiento del infortunado torero.

En la corrida hubo de todo en la actuación de Gitanillo de Triana, tuvo destellos valerosos y logró lances y pases magníficos llenos de arte; en el quinto tras una buena faena estuvo torpe con los aceros y vio como devolvían a los corrales a su oponente, a pesar de todo el público no se enfadó con él.
Fernando Domínguez vino a demostrar que lo único que pretendía era salir ileso de la plaza, tantos méritos hizo que lo consiguió.

Pascual Márquez había nacido el 1º de noviembre de 1915 en el pueblo anteriormente citado, era hijo de uno de los vaqueros de la ganadería de Moreno Santamaría. Debutó con éxito en la Maestranza sevillana el 26 de mayo de 1935 acompañado de Pepete de Triana y de Alcalareño, los novillos eran de Esteban González. En Madrid se presentó el 14 de julio de aquel año para estoquear novillos de Terrones en unión de Eduardo Solórzano y de Morateño. El 27 de mayo de 1937 tomó la alternativa en Sevilla de manos de Luis Fuentes Bejarano y con Domingo Ortega de testigo, los toros eran de Pablo Romero, estuvo muy bien en el primero y el sexto le infirió una cornada. La confirmó en Madrid el 26 de septiembre de 1940 con Nicanor Villalta de padrino y Jaime Pericás de testigo, y toros de Francisco Chica.

Era un valiente pero algo torpe de reflejos y para nada estilista. En Sevilla consiguió tener una aureola de popularidad y muchos se referían a él como El Tesoro de la Isla.

viernes, mayo 17, 2013

El 17 de mayo del año ...

***   ... 1912 se celebró en Madrid una corrida extraordinaria en la que se lidiaron ocho toros de Miura por los diestros Ricardo Torres (Bombita), Vicente Pastor, Rafael el Gallo y Rodolfo Gaona. Corrida desastrosa en la que tres espadas resultaron lesionados y Bombita sufrió agresiones de algunos enfurecidos espectadores. De los ocho toros de Miura, gordos, largos y bien armados, sólo tres de ellos fueron bravos y nobles.

En el primero de la tarde, Lunanco, negro, largo de cuerpo, fino de cabeza y bizco del derecho, inició Bombita la faena de muleta con uno por alto sufriendo una peligrosísima colada, medios pases con ambas manos y tras unos de tirón cobró un pinchazo sin estrecharse, nuevo pinchazo hondo delantero alargando el brazo, el estoque se ahondó y acertó a rematarlo al segundo intento con el descabello. Escuchó pitos.
Salió el quinto, Ciervo, negro y cornidelantero, que llegó a la faena moviendo la cabeza descaradamente y tirando cornadas por ambos pitones y dando coces. Faena pesada ya que el toro se refugió en tablas, Bombita le propinó intencionadamente un pinchazo sin soltar en los bajos de que el toro quedó cojo de una mano, otro intento del que dobló el animal y la bronca no se hizo esperar.

El sexto atendía por Gorrioncito, negro, alto de agujas, veleto y con fuerza y sentido. Por cogida de Pastor tuvo que hacerse cargo de su lidia el tomareño Ricardo. Si mal estuvo en los suyos peor estuvo en éste, el toro cada vez se puso peor y el torero le daba pases con la derecha sin confianza alguna. Siempre estuvo durante la faena rodeado de los capotes de sus peones, Morenito, Barquero y Patatero, y de los de el Gallo y Gaona, entre todos torearon más que el espada. Varias veces entró a matar Bombita desconfiado y saliendo perseguido hasta que al salir de un pinchazo cayó al suelo, con grandes gestos de dolor fue conducido a la enfermería en brazos de las asistencias. El público vio que el toro no le había cogido y creyó que era un pretexto del torero, el escándalo que se organizó fue de órdago. Además de la consiguiente bronca formada hubo gritos e insultos y demasiados ofuscados que le lanzaron almohadillas, algunas acertaron en el rostro del torero. Más tarde se supo que el espada había sufrido la rotura del tendón de Aquiles, lesión muy dolorosa y de larga curación, no pudo torear en toda la temporada. Dos de los energúmenos que le arrojaron almohadillas fueron detenidos y trasladados a las dependencias policiales.

A Bombita le atendió el doctor Isla y el parte que extendió decía lo siguiente: "Durante la lidia del sexto toro ha ingresado en esta enfermería el diestro Ricarto Torres (Bombita) con rotura en sus dos tercios del tendón de Aquiles izquierdo, lesión que le impide continuar la lidia".
Conducido a su domicilio de la calle San Marcos, 27 fueron llamados los doctores Bravo y Decref, quienes tras haber reconocido al herido creyeron que no sería necesario operar al diestro.

El parte facultativo de Vicente Pastor facilitado por el doctor Olivares rezaba: "Durante la lidia del segundo toro ingresó en la enfermería el espada Vicente Pastor, con una lesión de segundo grado en la parte interna del muslo derecho y con hematoma en los vasos femorales, lesión que le impide continuar la lidia".

El Gallo escuchó pitos en el tercero y dio la vuelta al ruedo en el séptimo. A Gaona le silenciaron su labor en el cuarto y ovacionaron su lucida faena al último de la corrida, resultó herido con el estoque en su mano izquierda.

jueves, mayo 16, 2013

El 16 de mayo del año ...

***   ... 1920 José Gómez Ortega (Joselito) es cogido mortalmente en la plaza de toros de Talavera de la Reina, toreaba mano a mano con su cuñado Ignacio Sánchez Mejía.
El quinto toro de la tarde, de doña María Josefa Corrochano, viuda de Ortega, llamado Bailaor, negro zaíno, brocho y cornicorto, hijo de la vaca Bailaora, de Veragua y del semental Canastillo, de Santa Coloma, fue el causante de la tragedia. Cinco veces entró a los montados dejando sobre la arena igual número de jamelgos. En banderillas presentó dificultades ya que arrancaba con fuerza y malas intenciones.

Joselito, de grana y oro, inició la faena con un ayudado cambiándose luego la muleta por la espalda, después de unos pases vistosos el toro tomó la querencia de un caballo muerto entre los terrenos del tendido 1 al 2. Con pases de tirón trató de sacarle de su querencia consiguiendo distanciarle algo de donde yacía el equino. Al intentar un nuevo pase por bajo el burriciego se le arrancó con tal ímpetu que no dio lugar a que Joselito pudiera defenderse, lo cogió con el pitón izquierdo y lo enganchó por el muslo derecho y en el aire le infirió una cornada seca y certera en el bajo vientre. Cayó el torero mortalmente herido y al recogerlo las asistencias del suelo se vio como le asomaban los intestinos.
Cuando le llevaban a la enfermería dijo a su banderillero el Cuco las que serían sus últimas palabras: "Que llamen al doctor Mascarell, que me muero en Talavera".

Depositado en la mesa de operaciones fue reconocido por los doctores Sres.Luque y Ortega, quienes certificaron que durante la lidia del quinto toro había ingresado en la enfermería el diestro José Gómez (Gallito) con una herida penetrante de vientre en la región inguinal derecha con salida del epipion, intestinos y vejiga y gran schock traumático y probable hemorragia interna; y otra herida en el tercio superior e interna del muslo derecho. Trataron de reanimarle con suero, cafeína y alcanfor, pero el torero no reaccionó y falleció a las siete horas y dos minutos de la tarde.
El sacerdote don Francisco Vázquez le había administrado instantes antes los Santos Sacramentos. Joselito murió rodeado de su hermano Fernando, su cuñado Sánchez Mejía y los miembros de su cuadrilla.

Sánchez Mejía, al que le habían ocultado la realidad de los hechos, tras dar muerte al toro causante de la tragedia se dispuso a lidiar al sexto. Estuvo fabuloso en los quites y cuando se disponía a clavar banderillas salió perseguido tan de cerca por su enemigo que saltaron juntos al callejón, se libro de un percance por puro milagro, uno tras otro colocó los tres pares. Con la muleta trató de aliviar cuanto antes, lo despachó de un pinchazo, una estocada caída y un descabello.

A la una y media del siguiente día embalsamaron el cadáver del diestro Joselito trasladando su féretro a Madrid en un tres especial. Presidían el duelo sus hermanos Fernando y Rafael el Gallo; Ignacio Sánchez Mejía; los miembros de su cuadrilla; el gobernador de Toledo, Sr. Figueroa; el Ayuntamiento de Talavera en pleno; el diputado a Cortes por Talavera, Sr. Beruete; los diputados provinciales Sres. Acebedo, Granda y Loarte, y gran número de admiradores y amigos del diestro fallecido.
Una vez en Madrid fue conducido desde el piso que tenía alquilado en la calle Arrieta a la estación del Mediodía, para trasladarlo a Sevilla.


miércoles, mayo 15, 2013

El 15 de mayo del año ...

***   ... 1927 en la corrida que se celebró en Madrid resultó herido de suma gravedad el aragonés Braulio Lausín y López (Gitanillo de Ricla). Al intentar hacer un quite al segundo de la tarde, Doradito, de Argimiro Pérez Tabernero, fue corneado sufriendo una tremenda herida en el lado derecho de la cara posterior del tórax que le interesó la piel, planos superficiales, la cavidad pleural y el pulmón, con fractura de la novena costilla. El cartel lo completaban Nicanor Villalta y Martín Agüero.
                                                                                                                           
Tras ser atendido en la enfermería lo trasladaron a una habitación del piso bajo del Sanatorio del Perpetuo Socorro, de la calle de Fernández de los Ríos. Se dio la coincidencia de que tres años antes ocupó la misma habitación con motivo de la gravísima cornada que recibió en Madrid, el día 16 de igual mes, en aquella ocasión el trance fue parecido e igualmente estuvo a punto de perder la vida, en ambas ocasiones las curas corrieron a cargo del doctor Segovia.

Tras la cogida el herido se mostró muy pesimista y mientras se encontraba en la enfermería de la plaza acompañado del banderillero Rubio y de su mozo de espadas, Francisco Moreno, les dijo: "Adiós. Ya no os veré más, que me ha calao".
Aunque logró salvar su vida quedó tan malparado de la cogida que decidió retirarse al año siguiente. Su última corrida la toreó en Barcelona el 22 de julio de tal año, con Martín Agüero y Gitanillo de Triana y toros de don Mariano Bautista.


martes, mayo 14, 2013

El 14 de mayo del año ...

***   ... 1964 a la una de la tarde se inauguró en Madrid el monumento que en los jardines aledaños a la plaza de toros de las Ventas se erigió en honor de Alejandro Fleming. Es un conjunto integrado por el busto del sabio sobre un pedestal de granito, a su pie la figura en bronce de un torero capote al brazo que saluda montera en mano al insigne investigador. En la dedicatoria se puede leer: "Al doctor Fleming en agradecimiento de los toreros. 14 mayo 1964".

Asistieron al acto el alcalde de Madrid, conde de Mayalde; el embajador de Inglaterra, señor Labouchere; el presidente de la Diputación, marqués de la Valdavia; el presidente del Montepío de Toreros, Gregorio Sánchez, acompañado de la Directiva en pleno; los doctores Hidalgo, director del Sanatorio de Toreros, Gómez Lumbreras, Garrido Lestache y Castillo; la presidenta de la VII Asamblea de la Cruz Roja Española, señora de García Ávalos; la embajadora de Panamá, doña Elsa Mercado; el secretario de la Embajada de Perú, señor Cazo Souza; los matadores de toros Antonio Ordóñez; Antonio y Juan Bienvenida; Vicente Pastor; Nicanor Villalta; César Faraco; Rafael Pedrosa; Paco Mendes; Joselito Martín; Pepe Iglesias; Domingo Uriarte; Livinio Stuyck y Escanciano, por la empresa de las Ventas; representantes de varias peñas taurinas y gran número de profesionales y aficionados.

El conde de las Almenas, asesor jurídico del Montepío de Toreros, pronunció una palabras para honrar la memoria del doctor Fleming y rendir homenaje de gratitud a quien tanto bien había hecho con su descubrimiento a la Humanidad en general y a los toreros en particular. El embajador británico dio las gracias a los españoles al rendir tan sentido homenaje a su ilustre compatriota. El marqués de la Valdavia elogió la figura del homenajeado y el alcalde de Madrid dijo que con este recuerdo se saldaba en parte una deuda de gratitud a uno de los mayores benefactores de la Humanidad. El monumento fue descubierto al unísono, estaba cubierto con la bandera española, por el conde de Mayalde, el embajador inglés y Gregorio Sánchez.

lunes, mayo 13, 2013

El 13 de mayo del año ...

***   ... 1951 San Pedro Regalado es nombrado patrono de los toreros, este Patronazgo se debe al milagro de postrarse a sus pies un toro bravo. Cierto día, yendo San Pedro Regalado por un camino, un toro herido se había escapado de una corrida en Valladolid y huía hacia el Raso del Portillo atacando a todo cuanto se interponía a su paso, un fraile que le acompañaba se escondió tras el santo. Al llegar frente a él le ordenó que se parase, el toro se echó a sus pies y el franciscano le cerró sus heridas, lo bendijo y le ordenó que no hiciese daño a nadie, el sumiso animal así lo hizo.

En el lienzo pintado por fray Diego de Frutos que representa el milagro del santo se cuenta el suceso de lo ocurrido diciendo que, saliendo San Pedro Regalado del Abrojo para Valladolid, sin saber que hubiese fiesta de toros, salió uno de la plaza, el que cogiendo el camino del Abrojo halló al santo, a quien acometió furioso; y mandándole el santo se postrase, lo ejecutó rendido; quitóle el santo las garrochas, y echándole la bendición, le mandó se fuese sin que hiciese mal a nadie, lo que ejecutó el bruto.

Había nacido San Pedro Regalado en la calle de la Platería de Valladolid en 1390, a los 14 años ingresó en la Orden Franciscana. Murió en el convento de la Aguilera en 1456.
Fue canonizado en 1746 por Benedicto XIV, y ese mismo año fue declarado patrono de Valladolid. El 13 de mayo de 2004 se erigió una estatua del santo en la plaza de El Salvador, frente a la iglesia de igual nombre, donde había sido bautizado en 1390, es obra del escultor Miguel García Delgado.

domingo, mayo 12, 2013

El 12 de mayo del año ...

***   ... 1927 se celebró en el coso de la Misericordia de Zaragoza la primera corrida goyesca que se daba en nuestro país, fue en conmemoración del primer centenario de la muerte de Francisco de Goya y Lucientes.
La plaza estaba engalanada con gran cantidad de mantones de Manila que adornaban los antepechos de los palcos y las delanteras de grada. Sobre el ruedo figuraba un tapiz  con el retrato del genial pintor de Fuendetodos, con los escudos de la provincia.

En el desfile previo a la corrida figuraban: los aguacilillos señores Coyme, Sans y Paronje, vestidos de garrochistas de época; dos caballeros a la Federica; calesas ocupadas por tres presidentas escoltadas cada una por caballeros a la Federica; los caballos del rejoneador Simao da Veiga; los tres matadores vestidos de goyescos: Rafael El Gallo, Pablo Lalanda y Nicanor Villalta; y a continuación las cuadrillas y las mulillas, seguidos de grupos de majos y chisperos.
Asistieron a la corrida los alcaldes de Zaragoza, Huesca, Teruel y de Fuendetodos. Como presidenta estaba la hija de Zuloaga, que lucía un traje de época que perteneció a la duquesa de Alba.

Simao da Veiga rejoneó con acierto al primer toro de la tarde, el sobresaliente Vicente Peris acabó con el animal de una superior estocada. En el segundo tuvo Simao una muy buena actuación que fue ovacionada con fuerza, Peris lo pasaportó de un estoconazo caído.

No se confió El Gallo en el tercero e hizo una faena de aliño, medroso y distanciado. Tras un pinchazo delantero obsequió a los presentes con una espantá, nuevo pinchazo y cuatro intentos con el descabello. Los pitos sonaron con fuerza.
Al sexto lo recibió con unos buenos lances y una revolera. Brindó a Vicente Barrera la faena que resultó vistosa toreando con estilo y arte. Con la espada se puso pesado y tras un alevoso pinchazo y un descabello escuchó un aviso y pitos.

Al berrendo en negro que salió en cuarto lugar lo lanceó Pablo Lalanda apretado y quieta la planta. Con la muleta hizo una faena breve y dominadora en la que sobresalieron dos naturales y uno de pecho. Acabó con el toro de media muy buena, hubo petición de oreja.
En el séptimo, negro bragado, el toledano se hizo aplaudir con el capote. Tomó las banderillas prendiendo par y medio sin lucimiento. Con la franela anduvo precavido y terminó con el toro de media en lo alto, saludó desde el tercio.

El corrido en quinto lugar, berrendo en negro, fue bravo y codicioso. Villalta se lo brindó a Zuloaga que se encontraba en un burladero entre barreras, faena valiente en la que destacaron unos naturales y sus celebrados parones. Se volcó con la espada y dejó una entera de la que murió el toro sin necesidad de puntilla, le concedieron una oreja.
En el último de la corrida, fogueado y difícil, el maño realizó una valiente faena de muleta que remató de una estocada entera, fue aplaudido.

sábado, mayo 11, 2013

El 11 de mayo del año ...

***   ... 1801 el sevillano José Delgado Guerra (Pepe-Illo), al dejar media estocada al séptimo toro de la tarde en la plaza de toros de Madrid cayó a la arena y quedó en posición boca arriba siendo corneado por Barbudo, de don José Joaquín Rodríguez, de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca).

Le infirió una cornada en el vientre que le destrozó el intestino mayor, el pulmón derecho, el estómago y le fracturó ocho costillas y una vértebra, falleció a los pocos minutos de entrar en la enfermería.
Ese día se celebraba una corrida completa -de mañana y tarde- en la que acompañaban al infortunado diestro el rondeño Juan Romero y el sevillano Antonio de los Santos.

Nacido en Sevilla el 14 de marzo de 1754 tomó la alternativa en Málaga en 1774, de manos de Juan Romero.
Mantuvo una dura rivalidad con el rondeño Pero Romero y disfrutó de una popularidad jamás alcanzada hasta entonces por torero alguno. Prototipo de gallardía entre los toreros rebosaba gracia y simpatía y era rumboso y caritativo. Fue autor de "La Tauromaquia o Arte de Torear", obra publicada en 1796, se supone que la redactó don José de la Tixera.

Cuando estaba en Madrid se hospedaba en una fonda de la calle del Carmen, que hacía esquina con la de la Salud. Motivo de esto fue el romance que a veces se escuchaba cantar en boca de ciego:
"Tiene la calle del Carmen/ singular encanto y brillo,/ pues en ella está la casa/ en que vive Pepe-Illo".


viernes, mayo 10, 2013

El 10 de mayo del año ...

***   ... 1928 confirma su alternativa en Madrid el saltillense Fermín Espinosa y Saucedo (Armillita-chico), de lila y oro, de manos de Manuel Jiménez (Chicuelo) que le cedió a Gaditano, de doña Carmen de Federico, en presencia de Gitanillo de Triana, los toros resultaron bravos y nobles.
Tarde brillantísima e interesante la del recién doctorado que vio como una vez terminada la corrida era izado en hombros y sacado así de la plaza.

Sobre la actuación de Armillita-chico en su presentación en Madrid escribía al día siguiente don Gregorio Corrochano en ABC: "...Armillita-chico es un torero interesante porque no le acabamos de ver. Lo hace todo, pero de todo hay en lo que hace...Armillita debe limpiar de vicios su toreo. Con la muleta creo que es con lo que más va a gustarme este torero. En cuanto no salga tan nervioso ni se preocupe tanto del adorno y coja sitio en la plaza, creo que le vamos a ver muy buenas cosas con la muleta. Ayer estuvo valiente; sus toros no eran, por cierto, para asustarle: no grandes y muy nobles, casi inofensivos; le empujaron, le atropellaron y no le hirieron; con toros de otro temperamento hubiera variado la posibilidad de un percance. A mí me interesó, más que por lo que hizo, por lo que me parece que puede llegar a hacer. Le volveré a ver con mucho gusto e interés, con una curiosidad que hace tiempo no sentía yo en la plaza. En fin, en corridas venideras espero que vaya desarrollando su toreo, y ya veremos hasta donde puede llegar, o si no pasa de ahí. Espero a verle más y con otros toros, pero confieso que ha despertado mi interés por su toreo. Con el estoque estuvo fácil. Es muy joven; otra prenda de esperanza. Salió en hombros."

Y esa prenda de esperanza que presagiaba el célebre crítico con el tiempo se convirtió en realidad, llegó a ser uno de los toreros más largos y sabios de allende de los mares.

jueves, mayo 09, 2013

El 9 de mayo del año ...

***   ... 1965 con tres espadas cordobeses se inauguró la nueva plaza de toros de Córdoba, la corrida se celebró en beneficio de la Lucha contra el Cáncer y se lidiaron toros de los Herederos de don Carlos Núñez, bravos y bien presentados, por los diestros José María Montilla, Manuel Benítez (El Cordobés) y Gabriel de la Haba (Zutrito), el nuevo coso se llenó a rebosar.

Antes de que se iniciase el paseillo hicieron el despeje dos coches de caballos. El primero lo ocuparon la marquesa de Villaverde, presidenta de la Junta de Damas de la Asociación Española de la Lucha contra el Cáncer, la duquesa del Infantado, esposa del presidente de la Junta Nacional de la mencionada entidad, y doña Guadalupe Suárez de Tangil, de Cruz Conde, presidenta de la Junta Provincial de Damas. En el segundo iban las presidentas del festejo. La llave fue pedida por la señorita Irina Larios Fernández de Córdoba, hija de los duques de Lerma.

El alcalde, don Antonio Guzmán Reina, en unión de la duquesa del Infantado, ofrecieron una arqueta que contenía arena del viejo coso de los Tejares para que fuera depositada en la nueva plaza, dicha ceremonia corrió a cargo del ex matador de toros José María Martorell y del ex picador José de la Haba (Zurito).

El primer toro en pisar el ruedo atendió por Cartujano, de 444 kg., Montilla realizó una faena con pases artísticos muy ceñidos y acabó con el animal de una estocada algo tendida, cortó una oreja.
Su segundo fue el más complicado de la corrida, lo pasaportó de una entera y tres golpes de verduguillo, dio una vuelta al ruedo.

Con unos circulares comenzó El Cordobés su faena al segundo de la tarde. Faena temeraria pisando los terrenos del toro, resultó volteado y en el suelo recibió un puntazo en la axila derecha. Un pinchazo, media y descabello, fue premiado con una oreja de su oponente.
El quinto lo brindó a sus compañeros de terna, pases en redondo y buenas tandas con la zurda aguantando mucho y dominando al burel. Acabó de dos pinchazos y una entera y esta vez le entregaron las dos orejas y rabo, dio dos vueltas al ruedo.

Zurito tras brindar al público hizo una faena al tercero de la tarde con pases de todos los estilos, casi toda ella en el centro del ruedo, por tres veces entró con la espada y tuvo que descabellar. Una oreja y vuelta al ruedo.
En el manso sexto realizó una faena inteligente exponiendo mucho, le dieron las dos orejas y el rabo del bicho tras una estocada entera y un descabello, le obligaron a dar dos vueltas al anillo.

miércoles, mayo 08, 2013

El 8 de mayo del año ...

***   ... 1956 se inauguró en Córdoba el monumento que en honor y gloria de Manuel Rodríguez Sánchez (Manolete) se había erigido.
Con anterioridad a esta fecha estuvieron en la ciudad de los Califas el escultor señor Álvarez Laviada y el arquitecto don Luis Moya, para estudiar sobre el terreno el emplazamiento de la obra en la plaza de los Condes de Priego, con la iglesia de Santa Marina de Aguas Santas al fondo.

Entre los presentes al acto figuraban autoridades cordobesas con el alcalde Antonio Cruz Conde al frente, acompañado por el de Jerez de la Frontera. Asistieron entre otros D. Álvaro Domécq y Díez, el gobernador militar de Córdoba, general de división, José Sotelo García, el gobernador civil, Juan Victoriano Barquero Barquero, y el diputado provincial José Diéguez Ortíz, en representación de la Diputación Provincial. No faltaron al acto algunos miembros de la familia del torero, gente de su cuadrilla junto a su apoderado José Flores (Camará), don José Francés y don José María de Cossío en representación de la Real Academia Española, muchos profesionales y gran cantidad de aficionados.

Hizo uso de la palabra el señor Francés quien celebró que con ese monumento se perpetuara la memoria de una figura cumbre de la tauromaquia, de recia personalidad que imprimía a su toreo solemnidad y empaque.
El alcalde Córdoba afirmó que era de justicia perpetuar en bronce la figura del torero cordobés, ya que de esta manera: "Córdoba paga en este acto una deuda de gratitud con uno de sus hijos, que la enaltecieron en una actividad muy peculiar". Finalmente descubrió el monumento bajo los acordes del pasodoble Manolete.

martes, mayo 07, 2013

El 7 de mayo del año ...

***   ... 1922 se celebró en Madrid la cuarta corrida de abono con tres toros de Veragua y otros tantos del marqués de Albaserrada, para Juan Luis de la Rosa, Manuel Granero y Marcial Lalanda, que confirmaba la alternativa. Durante la lidia del quinto el valenciano fue cogido, derribado y empujado hasta el estribo de la barrera, allí el toro le corneó horriblemente y le metió el pitón por el ojo derecho, momentos después dejó de existir, el 4 de abril acababa de cumplir 20 años de edad.

Manuel Granero, de negro y oro, saludó a su primero con unas verónicas muy buenas y se adornó en los quites, tomó las banderillas y puso un primer par de frente, luego otro igual a toro pasado y cerró el tercio con otro también de frente. Tras brindar se dirigió al de Albaserrada e inició la faena con un natural y otro de pecho. Tranquilo y pasándose el toro muy de cerca prosiguió su labor por naturales y de pecho, todos ligados y llevando toreado al animal con suavidad y temple. Se arrancó de lejos y dejó una estocada defectuosa casi entera que fue suficiente para que doblara el toro.

No pudo Granero lucirse en el recibo de capa al quinto ya que el bicho, pegajoso y burriciego, se paraba en seco sin seguir los vuelos de los engaños. Tomó la muleta y se dirigió hacia Pocapena , cárdeno bragado, de Veragua, tanteándole con un par ayudado recargando la suerte, el toro se revolvió rápidamente y prendiendo al torero por la parte posterior del muslo derecho lo arrojó contra la barrera quedando la cabeza de Granero bajo el estribo del tendido 3. En un derrote Pocapena acertó a meter el pitón por el ojo derecho, el cuerpo del herido se sacudió en un leve estremecimiento que hizo adivinar la trágica realidad de lo que acababa de acontecer. Granero había quedado inmóvil sobre el ruedo y cuando lo izaron para llevarlo a la enfermería apareció la cara del torero ensangrentada y con un horrible colgajo en el lado derecho. En esos momentos el reloj marcaba las seis menos veinte de la tarde.

Cuando Granero llegó a la enfermería los doctores Hinojar, Peláez y Muñoyerro no pudieron hacer nada por el herido ya que sólo pudieron lavarle la herida antes de que dejara de existir. Antes de expirar el capellán de la plaza le administró los Santos Sacramentos.
El doctor Hinojar redactó el siguiente parte facultativo: "Durante la lidia del quinto toro ha ingresado en esta enfermería el diestro Manuel Granero con una herida por cornada que, penetrando en la región orbitaria derecha, fractura el fondo de esta cavidad y sigue por la fosa cerebral media, atravesándola en toda su extensión, destrozando la masa encefálica, con fractura conminuta de los huesos frontal, etnoides, esferoides, parietal temporal, maxilar superior y malar, con desgarramiento de las partes blandas del pericráneo, desde la órbita derecha hasta la región mastoidea del mismo lado, con proninciamiento completo de una cantidad de masa encefálica con fractura igualmente del cráneo, que hace comunicar esta cavidad con la de la faringe. Lesión mortal de necesidad. Además presenta una herida contusa de tres centímetros en la cara inferointerna del muslo derecho.
El herido entró en periodo agónico, falleció a los pocos segundos de ingresar en la enfermería.- Firmado, Hinojar."

Sobre las siete y cuarto Joaquín Sanchís (Finezas), mozo de espadas de Granero, se acercó al cadáver y tijeras en mano cortó la coleta del diestro que guardó cuidadosamente.
El empresario de Valencia que se desplazó a Madrid para acompañar el cadáver en su traslado a aquella ciudad, manifestó su deseo de sufragar todos los gastos del entierro.
El padre y la hermana del infortunado torero, ignorando la realidad de lo sucedido, llegaron a la mañana siguiente en el expreso de Valencia.

La capilla ardiente se instaló en la Sala de Toreros situada a la derecha del edificio que había en el patio de caballos. Paco Madrid, Joseíto de Málaga, Blanquet y Barana amortajaron el cadáver con el traje negro que llevaba Granero el sábado. En la noche del día siguiente a la tragedia el cadáver del torero fue conducido a la capital levantina en el tren correo, se esperaba que llegase a su destino a las 8 de la mañana del siguiente día. Una vez en su tierra, tras haber sido expuesto al público hasta las tres de la tarde, se verificó su entierro.

En la trágica corrida Juan Luis de la Rosa tuvo una mala tarde, mató a su primero de dos pinchazos y una estocada habilidosa; en el otro, un buey fogueado, necesitó de tres pinchazos y una estocada casi entera, escuchó un aviso.
Marcial Lalanda acabó con el del doctorado de un pinchazo y media estocada en su sitio; a Pocapena lo muleteó con valor para cuadrarlo y terminar con él de media estocada y un pinchazo bien selañado.
Tras la muerte del toro causante de la tragedia cierta parte de público opinaba que el festejo debía continuar, los que no estaban de acuerdo se echaron al ruedo pidiendo la suspensión del mismo. El presidente, don Mariano de Miguel, enterado de que el torero había fallecido suspendió la corrida.